miércoles, 15 de diciembre de 2010

Publicación En MariskalRock




Esto es lo que nos han publicado, después de solicitárnoslo expresamente en nuestra última entrevista en el programa Rockcinante, en la web de Mariskal Romero. Como podréis apreciar hay un pequeño fallo de expresión al final del artículo, los duendes de la informática han vuelto a hacer de las suyas, jeje. A pesar de todo, estamos más que contentos por el simple hecho de que en una web íntegra de rock a nivel estatal se nos haya abierto un pequeño hueco. Desde mi blog quiero agradecer todo el apoyo que nos están dando tanto Mariskal como Oscar o Santiago y todo el personal que les rodea. Muchas gracias, espero poder colaborar con vosotros durante mucho tiempo. Si queréis mirarlo directamente en la web este es el enlace:
http://www.mariskalrock.com/index.php/2010/12/15/rockbear-una-fiesta-sin-genero-para-osos-y-rockers/


La fiesta Rock/Bear surge a raíz de la inquietud rockera, sumada al cansancio de tener que soportar continuamente el mismo tipo de música en los locales gays, de dos amigos llamados Jose y Andrés, apoyados por varios colaboradores. A pesar de lo que mucha gente puede pensar, a los gays no sólo les gusta Madonna, Mónica Naranjo o Rocío Jurado, también somos muchos los que amamos el rock. Esta situación siempre nos ha llevado a que se nos vea como bichos raros por partida doble. Para los rockeros el hecho de ser gay no es que sea del todo de su agrado y para los gays el hecho de ser rockero no deja de ser algo menos que una curiosidad. Tanto unos como otros no se acaban de creer que pueda haber personas que amen el rock y, a la vez, sentirse atraídos por otras personas de su mismo sexo.

Quizá esos fueran los dos principales antecedentes que nos llevaron a montar todo este tinglao que ha pasado a llamarse Rock/Bear. Tanto Jose como yo estamos al tanto de lo que se mueve en el mundo “Bear”. Para aquellos que no sepan exactamente de qué va este tema sólo les diré que podríamos definir todo este rollo “Oso” como aquello que se cuece alrededor de los hombres que se sienten atraídos por otros hombres cuyas características suelen ser tíos velludos, tirando a gordos y, casi siempre, con barba o vello facial. Existen distintas categorías dentro de este mundo (Chasers, Bears, Chubbies, etc.) que sería un poco largo de contar y que tampoco vienen demasiado a cuento. Pero, a pesar de todo lo masculino que puede sonar esto, la música que se escucha en los locales que frecuentan estos señores no es nada diferente a la de cualquier pub gay. Esta es música pop, en su mayoría, electrónica y petarda o chonchi, que no es otra que la que va desde Rafaela Carrá a Miguel Bosé, para que lo entendáis. Pero lo que está claro es que, a pesar de lo que os cuento, también hay muchos tíos en estos bares a los que les mola el rock. Así que pensamos que porqué no hacer una fiesta donde todos esos amantes del buen rock, en cada una de sus vertientes (Glam, Punk, Trash, Heavy, etc.), pudieran disfrutar a tope al menos durante una noche. De esta forma nació hace ya tres años Rock/Bear, la última ha sido nuestra sexta edición. Solemos hacer una fiesta fija el día de Jueves Santo, y otra sin fecha exacta, a la que llamamos de otoño, unas veces en Octubre, otras en Noviembre. Quiero dejar bien claro que la fiesta es algo completamente abierto a todas las personas independientemente de su género o edad. El único requisito que, se podría decir se exige, es que te guste este tipo de música. Es más, la mayoría de las veces solemos contar con la agradable presencia de alguna mujer, amigos y matrimonios heterosexuales.


En cuanto a cómo se vive todo esto os puedo asegurar que, al menos para mí, es como haber realizado un sueño. Después de muchos años aguantando toda esa música, el simple hecho de poder meter caña, aunque sea sólo dos noches al año, es toda una satisfacción. Unas veces hemos arrasado, como en la última edición, otras no ha sido para tanto y otras nos han tomao el pelo. Pero como buenos luchadores seguimos ahí sin venirnos abajo por las inclemencias del personal. Supongo que de esto también sabrán mucho todos los músicos de rock del mundo. Unas veces tocas en conciertos para dos mil personas y otras para cincuenta pero en ambos casos debes dar el callo sin más.

Cuando hablaba antes de sentirte doblemente raro no lo decía ni mucho menos de cachondeo. De todos es sabido el halo de supermacho del que presumen algunos rockeros de todo el mundo. Y por casi todos es conocido los clichés con los que se identifican a los gays en todo el planeta. Qué deciros cuando eres amabas cosas, rockero y gay, pero no las compartes o sientes igual. Si hay un mensaje que desde siempre me ha quedado claro, dentro de todos aquellos que he podido recibir a lo largo de tantos años escuchando rock, es el de “Sé Tú Mismo”. Para la mayoría, seguro incluso para aquellos que lo cantaban, no pasaba de ser una lucha por romper cadenas sociales o pasar de todas las críticas que esta sociedad hace a aquellas personas que llevan un tipo de estética diferente al “normal” o por escuchar un determinado estilo de música. Pero, sin alardear de nada, el hecho de ser gay en un mundo tan de “machotes” como es el rockero te hace sentir ese mensaje con más fuerza aún. Lo curioso es que hay una no corta cantidad de artistas dentro del rock que son gays, lesbianas o bisexuales. La mayoría del rockerío mundial está al tanto de las andanzas de estos artistas porque ellos mismos se han encargado, unos antes, otros después, de contarlo abiertamente. Aún así no dejamos de ser unos “excluidos” dentro de este mundo que continuamente alardea de libertad y comprensión hacia el prójimo. Si miramos ahora hacia el otro lado vemos exactamente lo mismo. Una gente que enarbola una bandera arco iris que se supone que basa su significado en que todos los colores, entiendo por colores razas, pensamientos o gustos, caben en su mundo aún sigue extrañándose cuando ve a una persona con el pelo largo, una cazadora de cuero y una camiseta de AC/DC o Maiden entrando por las puertas de su local preferido. Os puedo asegurar que, en algunos casos, los porteros no te dejan ni pasar.


No voy a negar que las cosas van cambiando, quizá no todo lo rápido que quisiéramos, pero lo que si nos queda claro es que ser rockero no es una cosa de un verano o de una moda pasajera, lo mismo que ser gay es algo que va con la persona, forma parte de ella, y, por mucho que algunos intenten no asumirlo, nunca podrán evitar ser lo que son. Así que cuando se juntan ambas premisas no te queda otra que luchar por ser tú mismo. Dentro de esa lucha está la fiesta Rock/Bear, porque lo que es cierto es que ni a gays ni a rockeros se nos ha concedido nunca nada. Hemos tenido que buscar y crear nuestros propios espacios. Para algunos serán guetos, para otros lugares donde expresarse tal y como son, pero espacios que, al fin y al cabo, son nuestros. Como escuché hace tiempo en un documental sobre el rock: “Aquellos a los que estos no le mole nada de esto pues que no se preocupen, que no vengan, que seguro que estamos mejor sin ellos”. Por lo demás deciros que os esperamos en próximas ediciones de Rock/Bear, que, con toda seguridad, habrá para que compartamos, sin ningún tipo de complejo y en buena sintonía, ese espacio por el que estamos luchando.


Salú, buena música y mucho amor.

ANDRÉS GUTIÉRREZ MORILLO