lunes, 13 de diciembre de 2010

Expocómic Madrid 2010










La tarde del pasado sábado, 11 de Diciembre, la pasamos en la X edición de Expocómic de Madrid. Era mi tercera visita a este salón del cómic, la primera para mi novio. Tengo que alegrarme del cambio de ubicación del salón. Esto significa que va creciendo, así lo notamos, tanto en calidad como en cantidad de stands. Enhorabuena a la organización por su trabajo, se nota que se lo están currando.

Llegamos allí sobre las cinco de la tarde después de un viaje en bus urbano con pequeña discusión incluída. Nunca entenderé lo nervioso que se puede llegar a poner el personal por ciertas cosas, si en el autobús cabíamos todos, hasta los coches de bebé. Total que al final ni el conductor conocía la parada en la que nos teníamos que bajar. Menos mal que nos guiamos por las estaciones de metro sino aún estamos dando vueltas por la capital del reino. Mi consejo para los que estéis interesados en asistir en próximas ediciones es que vayáis en metro, es más rápido y seguro que con menos barullo. La parte positiva de este tema es que llegamos cuando estaban repartiendo los números para las firmas de Luís Royo. Conseguimos, en concreto el 15 y el 16, buenos puestos. Os diré que nos pasamos la mayor parte del tiempo en las distintas colas de las firmas, sobre todo para conseguir, yo, la de Esteban Maroto y mi novio la de Klaus Janson. Pero puedo asegurar que mereció mucho la pena. El rato divertido que pasamos con Jaime Martín no tiene precio. Sólo que en nuestras próximas visitas nos tendremos que organizar mejor si queremos disfrutar de todo lo que ofrece el salón.

Lo de Luís Royo es algo excepcional. Está claro que actualmente es uno de los grandes maestros del cómic. El simple hecho de que nos dibujara uno de sus bocetos en cada uno de los tomos de su obra “Dead Moon” ya es algo que te hace saltar de alegría. Le comenté el fallo del guión de la obra con respecto a la ubicación de ambas fortalezas y me reconoció que así era, que intentarían corregirlo en próximas ediciones. Menos mal, porque me puse un poco nervioso con la sola idea de tener que decírselo. No todos los días tienes la oportunidad de corregir a uno de los grandes. De Royo nos desplazamos poco más de un metro a la izquierda para ponernos en la cola de Jaime Martín. Si la tónica general de todos los autores fue su cercanía y jovialidad con el personal, con este autor catalán la historia llegó a un punto incluso de colegueo. Sin duda alguna su ilustración en la obra “Lo Que El Viento Trae” es lo que más mérito tiene de todo lo que conseguimos. Nos pusimos a charlar sobre cómics suyos antiguos y al final, con el tema de uno de sus personajes, Suru, en concreto, nos echamos unas buenas risas. Una pena que la peña no conozca a este tipo de autores porque son de los que llevan ya más de 20 años en esto y ves cómo van creciendo obra tras obra. Luego serán de los que se reconozcan cuando lleven editados un montón de cómics. De aquí corre que te corre a las mesas de Maroto Y Janson. De ambos sólo conseguimos que nos firmaran los ejemplares que llevábamos, menos da una piedra. De todas formas, ambas colas, como casi todas, estaban más que pobladas. Es más, a Maroto lo cambiaron de sitio para que siguiera con sus dedicatorias. Lo peor de su nueva ubicación fue que el autor se encontraba ya bastante cansado y no sé quien tuvo la brillante idea de ponerlo en un lugar donde la luz era bastante pobre. Está muy mayor ya para tanto ajetreo pero con el simple hecho de llevarme su dedicatoria en dos de sus obras me doy por satisfecho.

Con todo esto se nos echó el tiempo encima. A eso de las ocho de la tarde, cerraban a las nueve, es cuando realmente nos pusimos a ver los distintos stands de las tiendas, editoriales, fanzines, juegos de rol y demás. Si algo nos quedó claro es que hay que buscar con ahínco porque en ciertos ejemplares y colecciones los precios variaban de un puesto a otro de manera sustancial. También tengo que decir que da un poco de rabia que las grandes tiendas de cómics de Madrid no se encuentren representadas en este tipo de encuentros. Luego dirán que es que no venden y, al final, cuando esto tenga la repercusión que realmente se merece, vendrán apuntándose al carro, como suele ocurrir.

Pues eso fue todo en esta visita al Expocómic madrileño. Ya queda menos para la próxima edición. Espero que os animéis a visitarlo siempre que podáis, merece la pena, os lo aseguro. Vinimos cargados de ediciones tanto antiguas como nuevas, de gangas y de buenas ilustraciones personalizadas. Así que iros preparando porque vais a tener unas cuantas críticas de cómics en las próximas entradas de este blog. Nos vemos en Expocómic 2011!!