miércoles, 14 de julio de 2010

Sonisphere 2010 Getafe - Viernes






Antes de comenzar esta nueva entrada en mi blog os pido disculpas a los poc@s que me leéis por lo poco que se está moviendo el blog este caluroso mes de julio. Después de tener obra de reparación en el tejado a finales del mes pasado me toca pintar ahora la casa así que siento mucho no estar tan atento a este asunto últimamente. El tiempo no da para todo.

El pasado fin de semana me planté en Getafe con mi buen amigo Nervio y otro amigo de Donosti, Javi, para asistir al festival Sonisphere 2010. Una pena grande que mi novio esta vez no me pudiera acompañar pero el tema laboral no está tan bien como deseamos. Ya tendremos muchas más oportunidades de disfrutar juntos de música en vivo. Nos alojamos en un bungaló en un camping cercano al recinto, unos 15 minutos andando, que fue realmente el triunfo del festival. Un sitio con cocina, cuarto de baño, dos habitaciones, aunque nosotros sacamos tres al hacer del comedor una más, y con acceso a la piscina del camping sin problema. Gracias Javi por haber conseguido esto, hemos flipao. Empezaría diciendo que el festival, musicalmente hablando, ha estado bastante bien pero en cuanto a organización y trato del personal ha sido lo peor en mucho tiempo. Aunque no nos quedamos en la acampada del concierto, peña que conocemos, que sí acampó, nos dijo que sólo había una ducha y sobre seis servicios para todo el personal que rebasó con creces las 7.000 personas. A esto le sumamos la polvareda que se montó durante todo el festival. Me parece inaudito que a nadie se le ocurriera regar el recinto de vez en cuando o al menos tener la brillante idea de refrescar al personal alguna que otra vez. Sí es verdad que con esta opción se acaba haciendo bastante barro pero pienso que es preferible esto al polvo. Los vendedores de pañuelos hicieron el agosto. La peña parecía una banda de bandoleros del oeste aunque los realmente ladrones fueron los organizadores del festival. Los conciertos cada vez son más caros así que ellos también deberían empezar a poner de su parte y no tratarnos como ganado. Desde aquí, es hora de exigir que nos traten de una vez por todas como personas y como un público respetable. Imperdonable.

Tengo que decir que tampoco vi el festival entero, por pereza, por calor a la hora de comienzo de algunas bandas o por irnos a esperar a otras en el escenario de al lado, el viernes sólo asistí a la actuación de cuatro bandas, mientras que el sábado fueron cinco las que se grabaron en mi retina. Llegué el viernes para la actuación de Saxon, así que el festival empezó para mí con “Heavy Metal Thunder”. Todo un preludio de lo que sería el fin de semana. Es la cuarta vez que veo a la banda inglesa y, como siempre, son una apuesta segura. Llegaron al festival sustituyendo a Anthrax, después de que a estos les interesara más la gira de los “Big Four” que venir por estos lares, pero desde luego supieron estar a la altura. Siempre fue una de mis bandas favoritas, temas como “Crusader”, “Princess Of The Night” o “Wheel Of Steel” son ya parte de la historia del heavy metal. A estos añadieron algún tema de su último trabajo que nos llevó a disfrutar de poco más de una hora de este grupo imperecero donde los haya. Como curiosidad deciros que si ahora los Metallica empiezan con una canción suya, Saxon comienzan haciendo sonar una de la banda californiana.

Después de la actuación de Saxon estuvimos echando un vistazo por los tenderetes del festival. Siempre es interesante ver las cosas que te puedes encontrar allí. Como de costumbre dejamos las compras para el final y acabamos por no comprar casi nunca nada. Así fue como llego el momento de la actuación de WASP. Qué queréis que os diga, es la primera vez que veo a la mítica banda norteamericana y acabó pareciéndome un ridículo espantoso. No es que haya sido un fan acérrimo del grupo pero sí tengo que reconocer que me han gustado bastante de siempre. Es indudable que temas como “I Wanna Be Somebody” pertenecen a los clásicos del estilo pero puede que la reconversión del Lawless al catolicismo hiciera que lo que vimos en Getafe fuese deprimente. La voz de Blackie no se escuchó en ningún momento, tuvo que pedir ayuda al bajista porque él no llegaba a la mitad de los registros. No entendí cómo en un concierto de una hora dejas que el guitarra se haga un solo de unos 7 ó 8 minutos, cansancio tal vez… A eso le sumamos que no tocara ni “Blind In Texas” ni “Fuck Like A Beast”; los rezos que tienen esas terribles cosas de hacerte renegar de tus mejores temas. En conclusión, un concierto malo, feo y aburrido; salvado, eso sí, por canciones tanto del último disco, por cierto bastante bueno, como por otras míticas como “Wild Child”. El señor “Cuchillas” me defraudó, una retirada a tiempo es siempre una victoria.

Pido mil disculpas a Slayer por no asistir a su concierto. Nunca me ha gustado en exceso su música pero tengo que reconocer que las tres veces que los he visto me han parecido brutales. Es de esos grupos que no escucho en casa pero en vivo me dejan con la boca abierta. Pues eso fue lo que hicimos, irnos a abrir la boca al bungaló y cenar tranquilamente para estar preparados para Faith No More. Cuando volvíamos fuimos testigos de la gran cantidad de peña que se despedía esa noche del festival después de la actuación de Slayer. A pesar de esto la asistencia para Faith No More fue más que considerable. Y en ese momento empezamos a ser conscientes de lo que se nos vendría encima con el tema del polvo. Han pasado más de doce años desde que viera a esta banda por primera vez y desde luego me han gustado mucho más que en aquella ocasión. Una puesta en escena simplista con unas grandes cortinas rojas y poco más. Un Mike Patton tan loco como siempre que, junto con el teclista y el bajista, se dirigió en un castellano mexicano constantemente al público. El sonido increíble y los caretos de Patton más aún. Los momentos álgidos llegaron evidentemente con “Ashes To Ashes” y “Be Agressive” pero me pareció un concierto muy bueno además de entrañable. Una pena que, según dicen, sea la última aparición en vivo de la banda.

Después del subidón de Faith No More salimos pitando para ver cómo se lo montaban Suicidal Tendencies. Con ellos empezó a sonar realmente el escenario dos, cosa que seguiría ocurriendo el sábado. Buena asistencia de público, casi como más ganas de que aquello no acabara que de estar atento a la banda pero bueno, eso tampoco está tan mal, la peña también vamos a divertirnos y si eso es escuchando música en vivo de una banda como Suicidal pues mejor que mejor. Fue un concierto relativamente corto aunque intenso. La peña disfrutó con temas como “Subliminal”. Y así nos despedimos de la primera jornada del Sonisphere. Nos fuimos a dormir pensando que lo bueno aún estaba por llegar.