miércoles, 21 de julio de 2010

Sonisphere 2010 Getafe - Sábado






Con cierto retraso hago la crítica de la segunda jornada del Sonisphere celebrado en Getafe. Sigo pintando la casa y, como dice una amiga mía: “El día tiene 24 horas, ni más ni menos”. Así que hasta este momento no he podido dedicarme a estos menesteres. El segundo, y último día de festival, me parecía mucho más atractivo, musicalmente hablando, que el anterior. Toda la ilusión puesta en la música se me desvaneció nada más llegar, sobre las 19,30, al recinto y ver que había más peña que el viernes y, por consiguiente, la polvareda era aún mayor. Nos dirigimos rápidamente al escenario dos para asistir a la actuación de Soulfly. Para mí la banda de Max Cavalera es realmente la sucesión de Sepultura. Con esto no quiero decir que lo que está haciendo Sepultura sin él me desagrade, nada de eso, es más me parece bastante bueno, pero ese espíritu mestizo lo veo más en Soulfly que en Sepultura. Entrando en lo que fue el concierto deciros que me pareció corto para lo que pudimos disfrutar. Temas pesados con la inconfundible voz de Max. Ni que decir tiene que, a parte de “Back To The Primitive” o “Prophecy”, los temas mejor recibidos fueron los de su banda Mater, “Refuse/Resist”, “Roots Bloody Roots” y “Attitude”, a los que habría que sumar una versión del “Walk” de Pantera. Muy bueno el concierto de Soulfly, corto pero bueno.

De aquí saltamos al escenario principal para ver cómo se lo montaba Alice In Chains. Este es típico grupo que o te gusta o los odias a muerte, y resulta que a mí me molan pero los amigos con los que iba no eran precisamente seguidores de la banda. Conseguí convencerlos para ver hasta la quinta o sexta canción pero a partir de ahí decidieron irse de nuevo al escenario dos para esperar a Megadeth. Lo poco que vi me pareció extraordinario. Sí que es verdad que a lo mejor hubieran pegado más en el cartel del día anterior que en el del sábado pero esas son las cosas de los festivales… Era la segunda vez que los veía y, aunque los tenía que mirar en las pantallas desde el otro escenario, temas como “Man In The Box” o “Again” me confirman que me gustan a pesar de todo.

Nunca entenderé porqué una banda como Megadeth siempre anda pululando en escenarios secundarios, teloneando a otras bandas o actuando a plena luz del día. Tienen tirón y seguidores, entre los que me incluyo, para estar más arriba en el cartel o para, como mínimo actuar en el escenario principal. No fue el mejor concierto que he visto de Mustaine y compañía pero lo que nos dejaron en Getafe fue de notable alto. La vuelta de Ellefson es algo de agradecer aunque yo sigo echando muy en falta la pegada de Nick Menza. Tengo la suerte de haberlos visto con la formación clásica y desde luego nada ha sido igual después de la salida de Friedman y Menza. Pero a pesar de ello me sigue pareciendo un grupo como la copa de un pino, temas como “Tornado Of Souls” “Symphony Of Destruction” o “Hangar 18” son indudablemente exquisiteces del mundo del metal. Curioso el recuerdo a Metallica con “The Four Horsemen”, parece que las cosas van cambiando entre el pelirrojo y sus antiguos compañeros. No sé si fue por tiempo pero sí que eché en falta ese final con la versión de Sex Pistols “Anarchy In The U.K.”.

Y así llegamos a lo que, para mí, era indudablemente el plato fuerte del festival, Rammstein. Después de asistir el año pasado a su concierto en el Palacio de Deportes de Madrid me dije que lo suyo sería verlos también en un sitio al aire libre y la oportunidad se presentó en Getafe. Llegamos con un poco de retraso al comienzo debido a la cantidad de gente, polvareda de nuevo, en movimiento desde Megadeth al escenario principal, pero pronto nos incorporamos al ímpetu que la banda germana imprime en directo. Entre el humo de su show y el polvo aquello parecía un verdadero infierno aunque ellos nos fueron rescatando con temas como “Keine Lust”, “Benzin” o “Link 2 3 4”. Ni que decir tiene que el fuego y la performance están de continuo en la actuación del grupo. Esta vez también subió el supuesto espontáneo que acaba siendo abrasado por el cantante pero no me resultó tan agónico como cuando lo vi la primera vez, vamos que no me engañaron, jeje. Evidentemente el punto álgido del concierto llegó con “Du Hast” seguido de “Pussy”. Luego llegaron los bises y el final del concierto con “Ich Will”. Sigo recomendando ir a ver a estos locos teutones siempre que se tenga oportunidad. Es de esas bandas que, al menos, hay que ver una vez en la vida. Seguro que no olvidarás jamás sus show. Eso fue lo que le pasó a mi amigo Nervio que cuando veníamos de vuelta aún seguía recordando lo que vio la noche anterior. Además muchos pensaréis que el grupo basa sus conciertos en la parafernalia y poco más pero os puedo asegurar que son unos musicazos y que en directo suenan como una verdadera apisonadora.

Volvimos al escenario segundo, más para descansar que para atender al concierto de Meshuggah. No los conocía y, como he dicho antes, tampoco les presté demasiada atención. Me pareció un grupo del montón, de esos que has escuchado miles de veces. Es más, después de lo de Rammstein, y siendo consciente de que nos echarían del bungaló temprano, decidimos irnos a dormir. Aunque no fuera eso exactamente lo que hicimos ya que tuvimos visita del pesao de turno. En este caso el vecino del bungaló de al lado, que viendo cómo sus compañeros no le hacían caso se nos coló en el nuestro y estuvo un ratito dando la vara hasta que amablemente fue invitado a que se largara. Anécdotas de los conciertos sin más.

Y hasta aquí el Sonisphere, o lo que yo viví del mismo, del 2010. En cuanto a música un notable, en lo referente a organización un cero zapatero. A ver si toman nota y el año que viene nos tratan con el respeto que nos merecemos.