lunes, 5 de julio de 2010

Los Australianos En Sevilla



La crítica del concierto de AC/DC en Sevilla llega con más de una semana de retraso pero puedo aseguraos que la semana pasada fue bastante ajetreada y no tuvo lo que se podría llamar un final feliz. Una vez dicha la escusa de turno pasemos a lo que fue para mí el concierto de los australianos en la capital andaluza.

Empezaré por lo que fue el concierto en el tema extramusical podríamos decir. Hacía como cinco años, o cosa así, que no iba a Sevilla después de mucho tiempo pasando temporadas largas, o muchos fines de semana, en la ciudad del Guadalquivir. Me fui al concierto con mi novio y un buen amigo. Dejamos los macutos en la pensión que habíamos cogido, por cierto excepto el cuarto de baño. muy agradable el sitio y el trato, y nos fuimos directamente a tomar una cañas. Me llevé una sorpresa al ver como han quedado la Alameda, me gustaba mucho más antes. Los garitos siguen siendo los mismos, más o menos, pero el progreso creo que no le ha sentado excesivamente bien. Nos fuimos a comer, posterior siesta, y sobre las seis de la tarde salimos para el concierto. Desde que llegamos por la mañana vimos gente con camisetas y banderas de AC/DC por toda la ciudad así que al llegar a la parada del bus urbano que nos llevaba a La Cartuja pudimos comprobar que este ya venía lleno de peña que iba para el concierto. Una vez allí buscamos a nuestros amigos y amigas de Cáceres, ellos fueron en viajes organizados, y a la poca gente que fue de mi pueblo y sitios de los alrededores. Hacía tiempo que no iba con tanta gente conocida a un concierto de esta envergadura así que me resultó muy grato que pasara algo así. Entramos, después de discutir si juntos o no, cada uno por su puerta de acceso, nosotros tres teníamos grada mientras la mayoría tenían foso. Al principio pensamos que iba a ser un problema pero pronto nos dimos cuenta que la gente se pasaba de las gradas abajo, o viceversa, que fue lo que hicieron nuestros amigos, con bastante facilidad, así que conseguimos estar casi todos juntos en las gradas. Lo pasé genial viendo cómo disfrutaba mi novio, para él era su primer concierto de un grupo de esta importancia,. Después de tantos años asistiendo a este tipo de espectáculos se nos olvida cómo fue nuestra primera vez. Una vez acabado el concierto salimos, después de esperar un rato, acompañamos al autobús de regreso a los que habían hecho el viaje de esta manera y nosotros tres nos fuimos, después de tragarnos más de tres cuartos de hora como sardinas en latas en bus urbano, de nuevo a la Alameda a ver si aún podíamos disfrutar algo del día del Orgullo Gay que se celebraba en Sevilla. Nos tomamos unas cervezas y para la pensión que había que descansar del subidón del concierto.

En cuanto a la parte musical empezaré por los teloneros. Me parece increíble lo de este país, y los organizadores, en cuanto a este tema. Primero aparecen anunciados los Mel, que si bien en un concierto de los Pet Shop Boys no estarían fuera de lugar, aquí no pegaban ni con mocos. Al final dijeron que por “problemas técnicos, yo siempre he pensado que fue por la presión que se ejerció desde los distintos foros, no podían actuar. A estos los cambiaron por Los Perros Del Boogie, que si entraban un poco más en lo que se supone que debe ser un telonero de los AC/DC, pasaron con más pena que gloria. Mientras en los demás países de Europa los Accept o Slash taloneaban a los australianos aquí nos tuvimos que tragar a estos chicos, que no es que fueran malos, pero la calidad musical con respecto a los anteriores deja bastante que desear. Sobre las diez en punto de la noche hicieron su aparición en escena los AC/DC. Empezaron con la intro de dibujos que precede a “R&R Train” y la locura se apoderó del Estadio Olímpico que, por cierto, si es verdad que no estaba a reventar pero poco le faltó. Fueron cayendo la mayoría de sus clásicos, desde “Hell Ain´t A Bad Place To Be” pasando por “Thunderstruck”, “Back In Black”, “Whotta Lotta Rosie” hasta llegar a la traca final con “Let There Be Rock”, “Highway To Hell” y el término con “For Those About To Rock”. A esto le añadimos los cortes del último disco, “Black Ice” o War Machine”, eché en falta “Anything Goes”, canción que me parece de lo mejor del disco y de la que tuvimos ocasión de disfrutar el año pasado en Madrid. La puesta en escena, el comportamiento del público, imposible explicar las imágenes de miles de cuernos rojos brillando en la oscuridad, y las imágenes de las pantallas se merecen una puntuación de nueva sobre diez. En cuanto al sonido no fue lo mejor de la noche, aquello se escuchaba como enmarañado, una pena que no lo supieran arreglar durante el concierto, y sobre la voz de Brian Johnson pues tres cuartos de lo mismo. Si en Madrid me pareció el mejor de la banda esta ocasión no dio la nota, nunca mejor dicho. De todas formas hay que tener en cuenta que es la tercera vez que pasan por nuestro país en esta gira en la que llevan inmersos casi dos años ya. Realmente no ha sido el mejor concierto que he visto de los australianos, con esta van ya cinco veces, pero tampoco el peor. Si el sonido no fue lo mejor la compañía sí que lo fue. Sobre todo el hecho de ir por primera vez con mi novio a un concierto grande, ver cómo se lo pasó y poder expresarnos con toda naturalidad sin ningún tipo de problemas dicen mucho sobre la audiencia rockera de este país. Sólo espero poder asistir con él a muchos más y si los AC/DC siguen pasando por estos lares tenerlo a mi lado de nuevo.

AC/DC sigue siendo una banda grande dentro, ya no del R&R, sino de la música en general. A pesar de no haber sido su mejor concierto, me sigo considerando un gran seguidor suyo. Si aún tenéis la oportunidad de verlos, ya sabéis los comentarios de Brian, no dudéis en acercaos y disfrutar de uno de los conciertos más excitantes del mundo del Rock.