viernes, 5 de febrero de 2010

El Vaticano Sigue En Las Suyas


Bueno, y aquí con todos ustedes, de nuevo y con sus mejores galas, una nueva declaración del papa que niega su pasado nazi. El gobierno británico ha presentado un proyecto de ley con el que pretende acabar con la discriminación de los homosexuales en sus puestos de trabajo. A esto el sumo pontífice ha respondido que las comunidades religiosas se ven limitadas a actuar de acuerdo con sus conciencias. Si antes eran los comunistas y anarquistas los que tenían cuernos y rabo acabado en punta, parece ser que ahora lesbianas y gays del mundo han cogido el relevo de tan espectacular indumentaria. Temen que las empresas dirigidas por católicos se vean obligadas a contratar homosexuales por ley y, lo que es peor, que no puedan despedirlos si se enteran de que lo son.

Ante esto el gobierno británico, muy “británico” él, ha evitado el enfrentamiento con la iglesia católica por una razón muy simple: la iglesia anglicana también está en contra de este proyecto. Postura bastante hipócrita por ambas partes. Es curioso como iglesias y religiones que llevan siglos tirándose trastos a la cabeza y matando personas en nombre de sus distintos dioses, se unen en un frente común contra la libertad de amar de cada persona. Buena manera de presentarse ante la inminente visita del supuesto representante de Dios en la tierra a la Gran Bretaña.

Como podéis suponer, los colectivos de gays y lesbianas de dicho reino han preparado movilizaciones y protestas ante la visita del Papa. Visita que por otra parte va a financiar la población que en su mayoría está en contra de dicha postura vaticana. El pueblo, como siempre, pagando los caprichos de gobernantes e iglesias.

A ver señor pontífice, lo que debería usted hacer de una vez es dejar que las personas pueden acceder a trabajo, iglesias o cualquier otro sitio, con plena libertad. Usted que tanto se vanagloria de defender y buscar el entendimiento entre los hombres del mundo con este tipo de posturas lo que consigue es el efecto contrario. Y si realmente a usted, que es quien se supone que habla con su Dios directamente, es esto lo que le dice que hagan sus acólitos me siento cada día mejor de no encontrarme entre ellos. Sólo le pediría que tenga un poco más de respeto, porque creo que con posturas como esta, no hace nada de bien a los miles de gays y lesbianas que, además de sentirse a gusto con su condición sexual, siguen la doctrina de Jesús.