domingo, 14 de febrero de 2010

"Arquetipo", Lo Último De König



Este mes en la sección de cómics me he parado ante lo último de Ralf König. Supongo que a estas alturas la mayoría de los aficionados conoceréis al autor alemán. Pero, por si acaso, sólo deciros que actualmente es uno de los grandes del cómic europeo. Reconocido hace unos años en el salón de cómics de Barcelona como mejor autor en la sección de humor y con tres de sus obras llevadas al cine (“El Hombre Deseado”, “El Condón Asesino” y “Lisístrata) está entre mis autores preferidos.

Como cualquier trabajo suyo este “Arquetipo” es una mezcla de humor y mensaje social. Quizá sea esto lo que realmente le haya llevado a estar entre los autores europeos más vendidos. Siempre nos saca más de una carcajada sin olvidarse del radicalismo de ciertas mentes. Parece que recientemente le ha dado por temas bíblicos y “Arquetipo” es la continuación de su anterior “Prototipo”. Si en este último hacía una referencia, siempre con su inconfundible toque personal, al Génesis en su actual obra trata el tema de Noé y su archiconocida arca.

Nos presenta a un personaje con un fuerte deseo de ver el fin de una humanidad sumida en vicios y violencia. Su Noé es alguien con tendencia ha creerse el elegido, con el derecho de exigir a su Dios el exterminio de una raza humana corrupta, de toda ella excepto él y su familia, intransigente con el papel de su mujer en la sociedad, sin la más remota idea de cómo construir un arca y con cierto desprecio por ciertas especies animales que tratará por todos lo medios de evitar que le acompañen en su viaje. A su vez hace un buen reflejo de este tipo de personas que suelen ser hipócritas y sumamente cínicas. Al negarse su mujer y familia a acompañarle en su travesía pide al Dios de los judíos que le conceda el favor de ser acompañado por una prostituta por la que se siente atraído y a la que solicita sus servicios siempre que se emborracha.

Para mí, como en muchas otras obras suyas tales como “Como Conejos”, la manera de afrontar el final del cómic puede que sea lo más interesante. Es ahí donde König nos suele dar el bofetazo y nos cambia risas por mensaje social. Unas veces arremete contra la sociedad, otras contra las banalidades del ambiente gay, otras contra las posturas de ciertas comunidades de inmigrantes con respecto a nuestras costumbres y otras, como en este caso, contra la religión venga del continente que venga.

Me sigue pareciendo un autor de lo más interesante. Ha sabido vender unos cómics con, casi siempre, cierta temática gay a millones de personas pertenecientes a cualquier género. Con sus personajes, y sus narizotas, continúa abordando temas que pueden resultarnos manidos en medios de comunicación o literatura pero que en sus guiones y dibujos parecen mucho más reales de lo que son. Sigue siendo un transgresor que, sin hacer caricaturas de ningún profeta, en cómics como este llega a un punto de crítica sumamente personal pero compartida por miles de mortales.

Si aún no lo conocéis puede que este trabajo sea una acertada manera de hacerlo. Seguro que luego, como nos ha pasado a muchos y muchas, ya no podréis parar de leer e interesaros por su extensa obra. Siempre viene bien que nos arranquen una sonrisa sin olvidar que esta panda de los que se creen elegidos, ya sean políticos o religiosos, son los que tienen el mundo tal como está. Destaparles a golpe de carcajadas es una manera más que acertada.